Innovaciones para alimentar el mundo

25/2/2011.- El semanario británcio ‘The Economist’ dedica esta semana un especial al problema de la alimentación en el mundo, abordando los aspectos humanitarios y económicos del asunto. El artículo ‘Un futuro de abundancia’ ofrece un panorama optimista y sorprendente, máxime cuando el precio de los cultivos se ha disparado en los últimos meses. Según ‘The Economist’, estamos a las puertas de una revolución de la agricultura sin precendentes, ya que de la mano de la investigación biotecnológica y los alimentos transgénicos la humanidad podrá producir comida suficiente para abastecer a todo el mundo.

La aceptación de los alimentos sometidos a ingeniería genética dista, no obstante, de ser generalizada, sobre todo en Europa. Así, el acuerdo alcanzado por los países de la Unión Europea para aumentar la tolerancia con las importaciones de pienso transgénico ha encendido las críticas de numerosos colectivos ecológicos, según informaba ‘The Wall Street Journal’. La medida implica la aceptación de piensos que contengan residuos transgénicos, en una cantidad del 0,1%. Sin entrar en consideraciones éticas y ecológicas, los beneficios económicos de los productos agrícolas modificados genéticamente parecen confirmados por su pujanza en el último año. ‘Impulso global a los cultivos trasngénicos’ titulaba el ‘The Financial Times’ una noticia en la que se daba cuenta del mayor aumento de este tipo de cultivos en un año: en 2010 se produjo un crecimiento del 10% de la superficie cultivada en todo el planeta. El dato lo proporcionó el International Service for the Acquisition of Agri-biotech Applications (ISAAA, según sus siglas en inglés), que además tasó en 15,4 millones los granjeros que habían optado por el cultivo de semillas modificadas genéticamente. Brasil fue el país en el que este tipo de cultivo creció más, un 19%.

                                          

‘The Economist’ apuntaba otra línea interesante para la industria alimentaria, la de enriquecer los productos con nutrientes extras. La barrita energética ‘Biskuat’ comercializada por Kraft y muy popular en Indonesia, o la bebida Tang, de gran éxito en Latinoamérica, son citados como ejemplos comercialmente rentables de este tipo alimentos. Por otro lado, el ‘The Financial Times’ analizaba la historia reciente en África de la firma española Gallina Blanca: en 2006, la competencia aumentó con la creación de una industria local y la llegada de importaciones procedentes de China. Para no perder mercado, la empresa dedició apostar por enriquecer sus productos con ingredientes que aportaban beneficios extras para la salud, como la vitamina A. Gallina Blanca ha conseguido, concluía el artículo, mantener su liderazgo en la región gracias a  la innovación, y a que ha trabajado junto a las ONGS  y organizaciones como la OMS.

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