A mal tiempo, nuevas soluciones

El comienzo de año no ha sido bueno para la industria aérea, aunque ésta ha sabido reaccionar con iniciativas de diverso índole, consolidando tendencias o apostando por la innovación.
Dos han sido los acontecimientos que han lastrado las previsiones económicas de un sector especialmente sensible a los contratiempos internacionales: por un lado, la inestabilidad política en Oriente Medio, cuyo ejemplo más cruel es el conflicto bélico en Libia, ha disparado el precio de los combustibles. En este sentido, ‘The Wall Street Journal’ recogía días atrás la reacción de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, que rebajaba en 500 millones de dólares las previsiones de ganancias para 2011, debido precisamente al encarecimiento del petróleo. Por otro lado, el desgraciado seísmo padecido por Japón y la subsiguiente crisis nuclear, también han repercutido negativamente en las aerolíneas, sobre todo en las estadounidentes. El ‘Financial Times’ ha informado del descenso en la venta de billetes de US Airways: un 20% de pasajes menos desde el desastre. Japón supone el 6,5% del tráfico aéreo mundial, con un mercado que en 2010 movió 62.500 millones de dólares.

Para contribuir ha despejar un panorama complicado, el ministro de Economía británico, George Osborne, anunció el miércoles la congelación de la tasa para los clientes de las aerolíneas, como anticipó un día antes ‘The Guardian’. El mismo diario se hacía eco de la la nueva alianza transatlántica entre British Airways y American Airlines, firmada para ofrecer vuelos entre Londres y Nueva York cada hora, entre la una de la tarde y las ocho de la noche. La ‘joint venture’ incluye a la española Iberia, que volará entre Madrid y Los Ángeles tres veces por semana. Iberia también ha sido protagonista de una noticia publicada en el portal de información económica Finchannel.com, y que alude a los primeros ensayos realizados por la aerolínea española en el seno del proyecto Doris (Optimización Dinámica de la Ruta en Vuelo). Dicho proyecto tiene como objetivo reducir el consumo de combustible en los aviones que cubran las rutas entre Europa y América, gracias a una actualización del plan de vuelo tras el despegue que tenga en cuenta las condiciones meteorológicas durante la travesía.
La industria aérea no renuncia, en definitiva, a la globalización, intentando sobreponerse a las turbulencias mediante la apuesta por la innovación.

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