Nuevos desafíos para la biotecnología

La biotecnología, esa industria que vincula algo tan primario como la vida con algo tan contemporáneo como la tecnología, sigue emergiendo en el panorama económico con las incertidumbres y expectativas que genera toda gran revolución.

En este sentido, una sentencia judicial en EEUU ha dado pie a ‘The Economist’ para reflexionar sobre las delicadas contradicciones legales a las que se enfrenta la floreciente industria: ¿pueden patentarse los hallazgos relativos a la naturaleza? El 20 de marzo, el Tribunal Supremo estadounidense fallaba contra la patente de un test que determina la cantidad precisa de tipurina, medicamento utilizado contra la leucemia y los desórdenes gástricos, debe tomar un paciente, una prueba desarrollada por la filial de Nestlé Prometheus. Según la Corte, las leyes naturales no pueden ser registradas, una consideración que ha encendido las alarmas de las empresas biotecnológicas.                                                                                                                                                                                                                                                                               

Más positiva ha sido la noticia que nos servía ‘El Universal’:  a partir de abril entrará en vigor en México un nuevo reglamento en materia de medicamentos biotecnológicos  que permitirá al país convertirse en un destino importante para la industria farmacéutica, según aseguran voces autorizadas. Ya hay un buen número de solicitudes de autorización de este tipo de fármacos, esperando que se apique la nueva normativa, lo que da idea de la pujanza que esta industria empieza a tener en tierras charras.                                                                                                                                                                                                                                         

Y es que parece que la famarcalogía es uno de los campos más productivos para la biotecnología. Idea de ello nos da el desembarco de la todopoderosa Roche Group en Genentech, una historia que esta semana nos ha recordado el ‘Financial Times’: desde 1990, la famraceútica había ido incrementado su participación en la empresa biotecnológica Genentech, hasta que en 2008  anunció su intención de hacerse con el control absoluto de la empresa californiana mediante una opa hostil. El colapso de Lehman Brothers parecía abocar al fracaso a una operación para cuya financiación Roche necesitaba 40.000 millones de dólares. Sin embargo, Erich Hunziker, director financiero de la multinacional, consiguió convencer a sus inversores de la importancia de la adquisición, paso previo al lanzamiento de un paquete de bonos que se vendieron con un rotundo éxito y que permitieron, finalmente, cerrar la opa.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      

Algunos gobiernos quieren apostar con fuerza por el desarrollo de la industria biotecnológica. Es el caso de Reino Unido, donde acaba de iniciar su andadura el UK Biobank, un banco que guardará la información genética de medio millón de británicos para que pueda ser consultada por investigadores de todo el mundo. A través de muestras de saliva, orina y sangre procedente de voluntarios,  y de indicadores relativos al desarrollo cognitivo, posibles depresiones y dieta, el banco acumulará datos sanitarios que servirán para avanzar en el conocimiento del genoma humano, ayudando a descifrar las causas  del origen de enfermedades como el cáncer, la demencia senil o la diabetes. El gobierno británico se ha comprometido a financiar el proyecto con 87 millones de libras hasta 2016.                                                                                                                                                                                                 

También en Reino Unido se ha producido la última noticia de la semana relacionada con la biotecnología, en este caso en el campo de la agricultura: dentro de la gama de nuevos productos agrícolas modificados genéticamente con el objetivo de que resulten más beneficiosos para la salud humana, la naranja roja es uno de los que más éxitos está cosechando, informaba el ‘FT’. Un grupo de científicos británicos  han descubierto que el componente encargado de la peculiar pigmentación de esta naranja es un antioxidante llamado antocianina, que además de teñir de rojo tiene efectos positivos sobre el corazón. Hasta hace poco, la naranja roja sólo crecía en climas fríos, pero se está comenzando a experimentar su cultivo en zonas más templadas como Valencia.             

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