Análisis Masscom: la industria aeronáutica mantiene la velocidad de crucero

La industria aeronáutica encara el verano con excelentes noticias para Airbus y Boeing, casi los dos únicos actores del sector. La fabricación de aviones,  no obstante, ofrece el suficiente espacio para que despunten otras pequeñas firmas, que aspiran a entrar en uno de los combates comerciales más enjundiosos del momento.

El martes conocíamos a través de WSJ que  Randy Tinseth, vicepresidente de márketing de Boeing Commercial Airplanes, había trazado  un ‘soleado’ panorama para la industria de la aviación durante las próximas dos décadas. En una comparecencia que tuvo lugar en Londres, Tinseth pronóstico que en ese periodo la compra de aviones de pasajeros moverá 4,5 billones de dólares, lo que implica la venta de 34.000 nuevas aeronaves. Un 41% de las compras se realizarán para reemplazar aviones antiguos. “El mercado mundial de la aviación es mayor, más profundo y más diverso que lo que hayamos visto hasta ahora”, concluyó Tinseth.

Al día siguiente, Airbus anunciaba que abrirá una planta de ensamblaje de sus aviones en Mobile, en el estado de Alabama. La noticia ha sido encajada con preocupación por Boeing ya que, según las previsiones de su gran rival, ésta pasará de copar un 20% del mercado de aeronaves civiles a una cota del 50%. El plan de Airbus llega en el momento oportuno, cuando la demanda está a punto de repuntar en EEUU después de varios años de caída. La causa: el envejecimiento de muchos aviones va a obligar a numerosas aerolíneas a renovar su flota en los próximos años.                 

La reacción de Boeing no se hizo esperar, y veinticuatro horas después esbozaba las novedades que presentará en la feria aeronáutica más importante del año, que se celebrará en Londres a partir del próximo lunes. El constructor estadounidense quiere apostar por una serie de reformas tecnológicas y de diseños en sus aviones, persiguiendo una mayor eficiencia energética, por un lado, y un menor impacto medioambiental producido por las emisiones de CO2, por otro. También se busca reducir la contaminación acústica.

Pese a su feroz competencia, el pastel de la aviación es demasiado grande para ser engullido por dos únicas firmas. O eso, al menos,  debe pensar GNK, empresa de ingeniería que acaba de cerrar un acuerdo con Volvo para la compra de sus división dedicada a la construcción de aviones por 633 millones de libras. Con ello, GNK quiere aumentar su presencia en el sector de la aviación civil, del que se espera un importante crecimiento durante los próximos años gracias a la emergencia de las clases medias en China, Brasil e India. Esta expansión compensará la caída en la demanda de aeronaves militares, lógica consecuencia de las estrecheces por las que atraviesan muchos Estados.

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