Análisis Masscom: sombras y luces en el sector de las renovables

Como el tiempo otoñal, el paisaje de las energías renovables alternan en esta época claros y nubes. La crisis ha jugado en contra de las que estaba llamadas a ser fuentes energética más importante a medio plazo, desplazadas ahora como horizonte utópico para un futuro probablemente lejano.

Las reservas suscitadas por la energía nuclear tras el desastre de Fuskushima comienzan a remitir, como demuestra que China haya reiniciado su programa nuclear tras quince meses de suspensión. Será a un ritmo lento, según fuentes del gobierno chino, que han indicado que sólo se construirán “muy pocas centrales” en los próximos tres años, y en las que se utilizará “tecnología de tercera generación” desarrollada por Westinghouse y Areva. China es el constructor más entusiasta de nuevas centrales nucleares en todo el mundo, ya que más del 40% de las plantas que están se están levantando se ubican dentro de sus fronteras. Por eso su decisión servirá para impulsar decisivamente la tecnología de tercera generación.      

La emergencia de la energía nuclear contrasta con el declive de la solar, también en China. En ese sentido, esta semana FT abordaba la trayectoria  de Suntech para ilustrar el devenir de la industria solar en el gigante asiático durante los últimos meses: su producción de paneles solares se ha reducido en un 40%, el valor de sus acciones ha caído un 69% en la bolsa de Nueva York y acumula una deuda neta de 1.600 millones de dólares. La producción total de las empresas manufactureras del sector en China y Taiwán está en entre un 50% y un 80% de su capacidad, mientras el precio de los paneles sigue en caída libre. El Estado chino quiere combatir la crisis del sector impulsando la demanda interna, pues hasta la fecha los mayores réditos han procedido de las exportaciones.                                 

En Europa, Siemens  quiere abandonar su apuesta por la energía solar, y está retirando las inversiones al sector, desalentada por los recortes en los subsidios por parte del gobierno germano, la baja confianza del consumidor y la feroz competencia que llega de China. El grupo se retiraría así de un negocio del que obtenía unos ingresos anuales de 300 millones de euros y en el que empleaba a 680 trabajadores

Pero también hay espacio para la esperanza. Impulsada por su extraordinario crecimiento económico,  Indonesia presentaba el pasado lunes un ambicioso proyecto en materia de energías renovables. Djadjang Sukarna, secretario gubernamental del ramo, anunciaba una ola de inversiones para elevar la tasa de electricidad generada a partir de fuentes renovables desde el 7% actual al 25% en 2025.  En China, el gobierno ha puesto en marcha un fondo para financiar el desarrollo de una industria automovilística más ecológica. Los ministerios de Economía, Industria y Ciencia y Tecnología se han aliado para estimular económicamente  el desarrollo de motores eléctricos, híbridos y alimentados con pilas.

 

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