RESUMEN POR PAÍSES

1.    India: modelo de país emergente

A finales de diciembre de 2010, Carrefour anunciaba su perseguida entrada en India, donde abrirá un gran centro comercial en Nueva Delhi, con la esperanza de que sea la punta de lanza de un notable proceso de expansión en aquel país.

Las previsiones son especialmente optimistas respecto a India, país cuya presencia en el escenario internacional tiende a ser cada vez más relevante. Con una población de 1.156 millones de personas, uno de los factores más importantes para entender el ascenso indio es la inversión en capital humano que el país ha realizado a lo largo de los últimos años, algo que le ha permitido conseguir avances en campos tan vanguardistas como la biotecnología. Sin embargo, India se enfrenta a desafíos que pueden ser oportunidades para las inversiones extranjeras: por un lado, debe mejorar su red de transporte y comunicaciones, fin al que el gobierno ha destinado una partida presupuestaria de 500.000 millones de dólares. Por otro lado, tiene que rentabilizar mejor sus reservas de agua, pues su mala distribución e ineficiente gasto ha conducido a depender en exceso del exterior.

Con todo, India es paradigma de país emergente, lugar donde las oportunidades de futuro se cruzan con los pesados lastres del pasado, cuyos equilibrios serán cruciales para lograr un futuro sostenible en términos económicos.

2.    Algo se mueve en los países bálticos

En julio conocíamos la decisión de Lituania, según publicó el Financial Times,  poner en venta importantes empresas estatales para buscar financiación para su nueva central nuclear. La central Ignalina, el orgullo energético lituano, que databa de la era soviética y constituía el principal suministro de electricidad de Lituania, cerró el año pasado.

Además de estos movimientos más destinados a atraer a las grandes empresas, las pymes del sector del calzado tienen grandes oportunidades en un mercado como el lituano. Según los estudios comerciales del ICEX, el calzado español de marca goza de una notable buena prensa entre los consumidores de aquella república báltica, como un producto de calidad y con un precio adecuado y sus principales competidores son los chinos (por el precio) y los italianos (por el diseño y la calidad).

Estos factores, sumados a la reciente incorporación de Letonia a la zona euro, ponen a estos antiguos territorios soviéticos en el escenario económico.

3.    Ucrania no quiere quedarse fuera

Otra exrepública soviética que no quiere quedarse atrás en la carrera económica europea. Así, a finales de septiembre, Masscom se hacía el eco de la nueva normativa aprobada en el Parlamento ucraniano para reformar el complejo sistema fiscal del país y atraer así la inversión extranjera. Una medida que el vicepresidente Borys Kolesnikov calificó como “una de las más liberales del mundo”, como informó el ‘Financial Times’.

Fruto o no de esta tendencia hacia la atracción de capital foráneo, el mismo diario londinense anunciaba la intención del grupo Nestlé de ampliar su mercado hacia el este de Europa, con las miras puestas en Polonia, Rusia y Ucrania.

4.    Pujanza danesa

En el ranking sobre los países que reúnen las mejores condiciones para los negocios, y que anualmente realiza la revista Forbes, Dinamarca aparece en el número uno, según nos informaba en octubre el diario británico The Guardian.

El país escandinavo es puntero en sectores tan importantes como el farmacéutico, las energías renovables o la fabricación de contenedores para comercio marítimo. Y aunque la crisis financiera que golpea a toda la Unión Europea también le ha afectado, ha sabido crear una legislación laboral que mejora la competitividad de las empresas y al mismo tiempo protege a los ciudadanos. No en vano, Dinamarca acuñó el concepto de flexiguridad.

En cuanto a la presencia la española en el país, hasta el momento no es muy relevante. Algunas firmas tienen abiertas filiales danesas, pero el volumen de negocio no es comparable al de Suecia, Alemania y Gran Bretaña.

En el problemático panorama económico europea, Dinamarca representa una saludable excepción.

5.    Corea del Sur pisa fuerte

“Es, de lejos, el acuerdo comercial más importante nunca antes firmado por la Unión Europea con un país”. Con estas palabras, recogidas por ‘The Wall Street Journal’, José Manuel Durao Barroso celebraba el pacto de libre comercio suscrito entre Corea del Sur la Unión Europea, el pasado 6 de octubre en Bruselas.

El acuerdo, como detalló ‘El Universal’ de México, permitirá doblar en veinte años el volumen de comercio entre la Unión Europea y el país asiático, que ya en 2009 generó un total de 54.000 millones de euros. El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, no escatimó halagos a la medida, que definió como “hito”, y defendió la “liberalización económica” como clave para la recuperación económica. Porque, con este tratado, se eliminan las tasas aduaneras entre ambos países, lo que permitirá a los exportadores europeos ahorrarse 1.600 millones de euros anuales, según las estimaciones de Bruselas.

6.    Turquía brota

El desembarco del BBVA en Turquía mediante la compra del 24,9% del Garanti Bankasi AS fue noticia destacada a principios del noviembre pasado. The Wall Street Journal informaba de una operación que le costará al banco español 5.840 millones de euros, lo que ilustraba los recursos que gasta el sector financiero español para superar la crisis la internacionalización y, de paso, llamar la atención sobre un país que crece con fuerza: Turquía.

Precisamente, la “China de Europa” era el sobrenombre con el que The Guardian bautizaba a Turquía. Uno de los editores del rotativo inglés firmaba un artículo en el que reivindicaba la importancia para Europa de un país con un PIB de 875.000 millones de euros y 77 millones de habitantes, e instaba a la Unión a reabrir las negociaciones para la admisión Turquía como Estado miembro.

Datos que avalan la decisión del BBVA de establecerse en este país, bisagra de Oriente.

7.    Rusia cobra fuerza

La elección de Rusia como país anfitrión de los próximos mundiales de fútbol concitó en diciembre la atención de los medios de comunicación internacionales. El ‘Wall Street Journal’ incluía en su portada la noticia, destacando la proyección internacional que para Rusia significará el evento. “Estamos construyendo un nuevo país, algo que conseguiremos más rápidamente con su ayuda” declararon los miembros de la delegación rusa durante la presentación de su candidatura. El autor del artículo comentaba que se invertirán 3.280 millones para crear la infraestructura necesaria, con la construcción de una red de ferrocarriles de alta velocidad como proyecto estrella.

Según datos de ‘The Economist’ publicados el pasado 22 de noviembre, Rusia crece a un ritmo del 4%, lo que permite concluir que ya ha superado la recesión que azotó al mundo en el 2009, y que todavía perdura en la Unión Europea. En el plano político, pesa aún un cierto oscurantismo sobre las prácticas del gobierno ruso, pero poco a poco se lanzan puentes tanto con Occidente como con Oriente, negociando acuerdos militares con la OTAN y comerciales con China, lo que hace de Rusia un destino atractivo para la inversión, en la década que comienza.

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